Expuesta en la muestra personal Arborescencias, La obra Me too (2024) es un óleo sobre lienzo de 130 x 200 cm que revela varios aspectos profundos sobre el artista y su visión humanista. La composición de las formas abstractas simboliza la complejidad de las emociones humanas. Su estructura central puede aludir a un nido, núcleo de sentimientos o experiencias humanas rodeadas por capas de emociones y pensamientos. Para ello utiliza formas orgánicas y texturas que evocan elementos naturales como ramas y raíces. Lara Sotelo parece estar explorando cómo los seres humanos están intrínsecamente ligados al mundo natural, interconectados entre sí, lo cuál es un tema recurrente en su obra como se observa en su más reciente serie de paisajes que le dio título a la mencionada exposición.
Puede distinguirse cierto aliento daliliano en la técnica meticulosa que desafía la percepción convencional en Me too y en la poética que emana de las profundidades del misterio inconsciente y las capas profundas de lo mental. Las formas, cerradas en sí mismas se deshacen y se liberan, se aligeran, cambian de estado a zonas más iluminadas y menos densas. La luz es testigo de esa transición del espíritu y el artista no teme en mostrar el dolor que a la vez es amparado por la belleza.

Me too. 2023. Serie Arborescencias. Óleo sobre lienzo. 130 x 180 cm
En Me too se observa una similitud estética con el expresionismo abstracto, movimiento surgido en la década de 1940 en Estados Unidos que se caracteriza por su enfoque en la expresión emocional a través de formas abstractas y el uso dinámico del color y la textura. Jackson Pollock fue uno de los exponentes más conocidos de este movimiento, famoso por su técnica de “drip painting” o goteo, dejando caer o salpicando pintura sobre el lienzo de manera espontánea y gestual. Al igual que Pollock, Lara Sotelo parece explorar la materialidad de la pintura, creando superficies ricas y complejas que invitan al espectador a una experiencia visual intensa.
De igual manera guarda relación con las creaciones del catalán Antoni Tapies, quien, con su enfoque en la abstracción y el uso de materiales texturizados, a menudo exploraba temas de espiritualidad y de la condición humana con una paleta definida entre los grises, verdes, pardos, como su Gran pintura gris de 1961.
Me too puede tener una conexión mucho más directa con el polaco Zdzisław Beksiński y sus piezas del período fantástico, donde abundan figuras deformadas y paisajes desolados. En ellos utilizaba una paleta de colores oscuros, terrosos y sombríos en los que aparecen detalles y texturas inquietantes. Por ejemplo, su Puente de huesos de 1982. Ambas piezas son resultado de la clara influencia del surrealismo. Para Lara Sotelo, con una expresión más abstracta. Para Beksiński, hacia lo que él mismo definió como “barroco o gótico”.
La obra de Sotelo puede relacionarse con otros artistas contemporáneos que también exploran temas de abstracción, naturaleza y condición humana. Por ejemplo, con la obra The secret life of plants (2014) del alemán Anselm Kiefer, quien es conocido por combinar materiales orgánicos y texturas similares a las que vemos en Me too. Sus pinturas a menudo exploran temas de memoria, historia y mitología, utilizando una paleta de colores terrosos y técnicas mixtas. En Me too la composición es más densa, más texturizada, pero en ambas los elementos son indefinibles, únicos, de composición detallada y uso dramático de la luz, la sombra y la perspectiva que en ambas piezas aporta desolación y misterio.

Maestro Jesús Lara Sotelo junto a sus obras Estrella y Me Too. Exposición Arborescencias_ Galería El reino de este mundo_ Biblioteca Nacional de Cuba.
Lara Sotelo se inserta en el contexto del arte contemporáneo cubano explorando temas de identidad, cultura y condición humana a través de diversos medios y estilos. El uso de una paleta característica en su obra (visible desde las tempranas series abstractas Quien sopla roe, o Al polvo volverás, de los años 1992 y 1993 respectivamente) donde predominan tonos terrosos y toques de rojo, alude tanto a la vitalidad como a la fragilidad de la vida. Los colores naturales refuerzan la conexión con la tierra y la naturaleza, mientras que los contrastes pueden simbolizar las dualidades de la existencia humana, como la vida y la muerte, la alegría y el dolor.
Me too expresa una clara cercanía al movimiento social contra el acoso y la agresión sexual que desde fines del año 2017 cobra relevancia alrededor del mundo. Conociendo la capacidad indagadora, lúdica y escudriñadora del poeta y pintor Jesús Lara Sotelo, este Me too podría ser un llamado a la visibilidad de la violencia que también se ejerce sobre los hombres. Ya lo había declarado desde su libro Lebensraum (Colección Sur Editores, 2016) con el poema Violencia de géneros:
Anthony fue violado en prisión. Según Human Rights Watch la “violencia de género” incluye a los hombres. El Estatuto de Roma en su artículo 7(3), define que el término género implica a ambos sexos, si bien los gramáticos niegan el empleo de esta palabra para explicar el fenómeno. Lo cierto es que tanto mujeres como hombres homosexuales, heterosexuales o transexuales, son agredidos con frialdad y lascivia asesinas en cualquier rincón del mundo, afirmó Anthony, veterano de la guerra de Vietnam, a sus 90 años, en una entrevista trasmitida por una televisora del medio oeste.
No cabe duda que con esta pieza, el artista absorbe lo intenso y mordaz de la vida y avanza hacia nosotros con una visión, no programática ni teorizante, sino desafiante.
La potente maquinaria de producir ideas es uno de los signos más protuberantes de su personalidad. Me too refleja esas mutaciones artísticas de Lara, que, en palabras del crítico de arte, poete e historiador cubano Rafael Acosta de Arriba han sido constantes, lo llevaron por caminos del paisajismo, el retrato, el cuerpo y el erotismo, las arquitecturas dañadas por el paso del tiempo de la ciudad de La Habana, los hechos de nuestra temporalidad y por un abstraccionismo que, en mi criterio personal, es de lo mejor de su obra plástica.






