«Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad.» Estas palabras de Carl Gustav Jung me acompañaron durante los 12 años de trabajo silencioso que dieron forma a Absurdoclarocasinegro.
Desde 2012, este proyecto ha sido un viaje de introspección y resistencia. Pero sus raíces van aún más atrás, a 1993, cuando mis primeros registros fotográficos surgieron en la transición entre la fotografía analógica y el amanecer de lo digital. Ese cambio no solo transformó la técnica; también me enseñó a mirar con nuevos ojos, a buscar lo eterno en lo efímero, lo revelador en lo oculto.
Lo que hace única a Absurdoclarocasinegro es que fue concebida desde la contrapublicidad, desde la provocación y la subversión de los cánones impuestos por la perfección tecnológica. Aproveché los errores, las grietas y las contradicciones que la tecnología busca ocultar, para mostrar que la verdadera belleza reside en lo imperfecto, en aquello que no encaja en los moldes impuestos por nuestra era digital.
Además, esta exposición es mucho más que imágenes. Absurdoclarocasinegro unió cuentos de mi libro El arte de la evasión, publicado en 2019 en Sevilla, España, con audiovisuales que realicé en Buenos Aires en 2011. Los cuentos ofrecieron una experiencia inmersiva para el espectador: un espacio donde cada visitante podía «aislarse» del bullicio, sumergirse en las palabras y escuchar las historias de los personajes fotografiados o construidos a través de la inteligencia artificial.
Este encuentro entre la narrativa literaria, las imágenes estáticas y los audiovisuales buscó borrar los límites entre los sentidos. La luz y la sombra de las fotografías, el sonido de las palabras y las imágenes en movimiento se fusionaron para ofrecer un diálogo íntimo y reflexivo entre la obra y cada observador.
No ha sido un camino fácil. A lo largo de los años, enfrenté obstáculos que intentaron apagar la luz de este proyecto. Pero cada desafío fue una lección, un recordatorio de que el arte, como un río, siempre encuentra su cauce. Y hoy, esta exposición no solo es una celebración de mi obra, sino también una afirmación de que el arte no puede ser silenciado.
A quienes caminaron conmigo en este trayecto: mi gratitud eterna. Sin ustedes, este sueño habría permanecido en penumbra. Ustedes son la chispa que encendió este fuego.
Espero que quienes se acerquen a Absurdoclarocasinegro encuentren en sus imágenes, cuentos y audiovisuales un espejo, un eco de sus propias emociones, preguntas y respuestas. Cada fotografía, cada palabra y cada escena proyectada es un faro encendido en la oscuridad, una invitación a explorar los límites entre la sombra y la luz, entre lo que somos y lo que podemos ser.
Al final, como decía Nietzsche, «es preciso llevar un caos dentro de uno para dar a luz una estrella danzante.» Absurdoclarocasinegro es mi estrella danzante: nacida del silencio, alimentada por la resistencia y ofrecida como un puente hacia lo más profundo de nuestra humanidad. Gracias por mirar, por escuchar, por sentir, por creer.
Con gratitud y esperanza, Jesús Lara Sotelo.







