El Ridículo de la Esperanza. Por: Jesús Lara Sotelo
No sé cuándo me di cuenta de lo ridículo que es seguir esperando. Quizá fue una noche cualquiera, viendo la pantalla del teléfono encenderse con notificaciones que no eran las que yo quería. Quizás fue al descubrirme mirando por la ventana como si de verdad alguien pudiera aparecer ahí, solo por el gusto de probar mi fe.





